Fintech quieren parte del mercado que atiende la banca

Algunas de las motivaciones del surgimiento de las llamadas instituciones de tecnología financiera, fintech, son llegar con servicios financieros a segmentos de la población que hoy no los tienen; hacer el acceso de una manera más fácil, todo a través de plataformas digitales, y reducir costos a los usuarios.

Desde el inicio, hace apenas algunos años, pero ahora más cuando en México ya hay una legislación en la materia, las fintech —que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores estima con un valor de transacciones superior a los 68,000 millones de dólares en el 2022— quieren parte del negocio que hoy está prácticamente en manos de los bancos, y en realidad no de todos ellos, sino sobre todo de siete que concentran alrededor de 80% de los activos y pasivos del sistema.

Especialistas consideran que las fintech pueden representar cierta competencia para los bancos, principalmente en el segmento de créditos al consumo y a las pequeñas y medianas empresas (pymes), pero ven muy difícil romper con el negocio bancario, además de que éstos ya le están apostando con fuerza a los canales digitales e incluso no pocos de éstos trabajan con las propias fintech para el desarrollo de soluciones innovadoras.

Las joyas de la corona
Para la consultora PwC y para la Fundación de Estudios Financieros (Fundef), las fintech sí han generado preocupación a los bancos, pues estiman que podrían perder parte del mercado e incluso de las utilidades.

Un estudio de PwC del año pasado (Redrawing the Lines: Fintech’s Growing Influence on Financial Services) afirma que la industria financiera atraviesa por un periodo importante de innovación, y que un factor esencial detrás del interés de asociarse con las fintech es el creciente temor a que sus ingresos estén en riesgo. Agrega: “De las empresas de servicios financieros encuestadas, 88% las considera una verdadera amenaza (83% en el 2016)”.

En el documento, la firma señala que en México, después de la banca retail, el rubro donde más podrán incidir favorablemente las fintech es en la banca enfocada a las pequeñas y medianas empresas.

Por su parte la Fundef, en el documento La evolución del sector fintech, modelos de negocio, regulación y retos, también del 2017, refiere que en la mayoría de los segmentos, por ejemplo, casi todas las modalidades de crédito al consumo, la oferta de las empresas fintech es sustituto cercano a los productos crediticios tradicionales, por lo que es de esperarse una competencia intensa entre ambos tipos de intermediarios.

No obstante, señala que existen segmentos de mercado como la banca privada, que son fundamentalmente relacionales, y en los que la confianza en el banquero y la institución son determinantes en la elección de los consumidores, para los cuales no se vislumbra una competencia directa entre empresas fintech e intermediarios tradicionales.

“En otros segmentos fundamentalmente transnacionales, como es el caso de medios de pago, la dinámica de la industria parece más de complementariedad que de competencia entre ambos tipos de intermediarios”, señala.

Opiniones encontradas
Ernesto Torres Cantú, director general de Citibanamex, uno de los bancos más grandes que operan en México, reconoce que seguramente algo del mercado ganarán las fintech, pero aclara que la competencia es buena para todos.

“El que haya más y mejor competencia es super positivo para el país”, señala.

Juan Carlos Flores, fundador y director de la fintech Doopla, especializada en fondeo colectivo, considera que en el mediano plazo, la industria fintech se va a consolidar (más ahora con una ley en la materia), y sí le quitará un pedazo del mercado a la banca, sobre todo en los créditos al consumo y a las pymes.

Una de las ventajas para que ello ocurra, en beneficio de las fintech, dice, es que este tipo de empresas, al ser plataformas digitales, pueden ofrecer una tasa mucho más baja en los financiamientos. Como ejemplo, menciona que mientras el promedio de una tarjeta de crédito clásica tiene un interés anual superior a 50%, en plataformas como Doopla, es de 18% en promedio.

Para Gregorio Vázquez, profesor del departamento de economía y finanzas de la EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey, en contraparte, no habrá ningún impacto para la banca con la llegada de las fintech, dado que las necesidades de crédito en México son muy grandes, y estas últimas atenderán mayoritariamente a sectores que no son sujetos de crédito para los bancos; aunque sí ve que puedan bajar las comisiones.

Piden piso parejo
Antes de la aprobación y promulgación de la Ley Fintech, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) hizo unos comentarios y recomendaciones al respecto, como que se atendieran temas como el trato no discriminatorio, proporcionalidad de la regulación acorde a los modelos de negocio, flexibilidad, entre otros. Algunas de las recomendaciones fueron atendidas en la Ley Fintech y su regulación secundaria.

No obstante, una vez publicada la primera etapa de la regulación secundaria, tanto representantes de la banca como algunas fintech, a pesar de que coinciden en lo general en que es buena, ya han manifestado algunas inconformidades.

La banca, por ejemplo, pide cancha pareja, sobre todo para que las fintech que vayan a captar a través de monederos electrónicos, cumplan las mismas reglas que tiene la banca en este tema.

“Me parece muy importante que se entienda la diferencia de tener depositado dinero en un monedero que no es bancario. No tiene la protección del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), y es muy importante que eso se diga y se repita, esa protección del IPAB se tiene si su dinero está depositado en los bancos, exclusivamente, no en un monedero que no es bancario”, ha dicho Ernesto Torres, director de Citibanamex.

No obstante, precisa que a este banco le encantan las fintech , y de hecho, como la mayoría de los bancos grandes, trabajan de la mano.

En el caso de las fintech, el director de Doopla ha expresado que es mucha la carga regulatoria para las fintech (como tener oficiales de cumplimiento, auditorías, continuidad del negocio y capital), por lo que estima que quizá sólo las grandes puedan lograrlo y, por lo tanto, el sector podría caer en un oligopolio que es lo que se quería evitar.

Así se reparte el pastel de la cartera crediticia
Cartera de crédito por intermediario:

Banca múltiple: 4.5 billones de pesos (60.3% del total)
Banca de desarrollo: 671,959 millones de pesos (8.9%)
FND (antes Financiera Rural): 38,037 millones de pesos (0.5%)
Socaps y sofipos: 107,379 millones de pesos (1.4%)
Sofomes reguladas: 356,879 millones de pesos (4.7%)
Uniones de crédito: 50,156 millones de pesos (0.7%)
Almacenes generales: 3,819 millones de pesos (0.1%)
Sofomes no reguladas: 13,383 millones de pesos (0.2%)
Infonavit: 1.3 billones de pesos (18.3%)
Fovissste: 345,000 millones de pesos (4.6%)
Infonacot: 19,495 millones de pesos (0.3%)

| El Economista | Actores del Mercado | Autor: Edgar Juárez |
Nota Publicada: 2018-09-27

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