Texas, hundida; Luisiana, herida

El huracán devastador Harvey, que se ha convertido en el más grande en la historia de Estados Unidos, volvió a tocar tierra con fuertes lluvias en Texas y Louisiana.

Cinco días después de que iniciara sus rugidos en Texas, dejando más de 24 billones de galones de agua, desastres en Houston y al menos 22 muertos (al cierre de la edición), Harvey aterrizó antes del amanecer cerca de la pequeña Cameron, Louisiana.

Convertido en una tormenta tropical, y en espera de que se debilite una vez tocando tierra, no se espera la furia que presentó hace cinco días. Sin embargo, los meteorólogos han dicho que el peligro está lejos de terminar; lo anterior lo confirman las alarmantes cantidades de lluvias que han estado golpeando ciudades como Beaumont y Port Arthur, en Texas.

La crecida de las aguas inundó una parte del Centro Cívico Bob Bowers de Port Arthur, donde muchos pobladores habían buscado refugio, de acuerdo con imágenes publicadas en las redes sociales. En Beaumont, al noreste de Houston, una mujer y su bebé fueron arrastradas por las aguas. La niña fue rescatada pero su madre murió.

En efecto, el Servicio Meteorológico Nacional advirtió que “inundaciones catastróficas y potencialmente mortales continuarán en Houston y alrededores así como también en Louisiana durante el resto de la semana”. Inclusive, los efectos podrían llegar hasta el oeste de Kentucky.

El gobernador de Texas, Greg Abbott, dijo que las autoridades estaban “desplegando a más miembros” de la Guardia Nacional, en particular, al sureste de Texas, en respuesta a las “condiciones de emergencia” que existen en esa zona.

“Lo peor aún no ha terminado para el sureste de Texas en lo que respecta a la lluvia”, dijo Abbott en una conferencia de prensa.

Abbott detalló que el despliegue total de la Guardia Nacional en Texas llegaría a 24,000 soldados, de los cuales 10,000 se desplegarían desde otros estados.

La lluvia en Port Arthur, una ciudad en el condado de Jefferson, era tan poderosa que un refugio tuvo que ser evacuado.

Las refinerías de la ciudad, incluyendo una instalación Motiva, que es la más grande del país, fueron cerradas.

Cuando Harvey se acercaba a Louisiana, los recuerdos del huracán Katrina (que destrozó la zona hace 12 años) se removían pues aún están frescos.

Autoridades de Texas refirieron que para la mañana del miércoles 49,000 casas habían sufrido daños por las inundaciones, con más de 1,000 viviendas destruidas; 195,000 personas iniciaron el proceso de buscar ayuda federal, según la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias.

Texas investiga denuncias de especulación por hogazas de pan ofrecidas a 15 dólares y combustible por 100 dólares el galón, dijo el fiscal general del estado.

Un albergue en Houston para 100 personas fue inundado por las aguas de la tormenta Harvey, por lo cual los damnificados tuvieron que subir a las gradas superiores.

La ciudad deHouston no ha logrado despertar de la pesadilla, y al parecer, tardará mucho tiempo en hacerlo.

| El Economista | Internacionales | Autor: Arelis Hernández y Mark Berman |
Nota Publicada: 2017-08-31

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