El infonavit descalifica el otorgamiento de vivienda

México sigue intentando ponerse de pie. Muchos mexicanos lo han perdido todo y lo que más se lamenta es la casita, ese departamento, que tomó años construir o pagar.

Es cierto que el sueño de todo hombre de familia mexicana es poner un techo sobre las cabezas de sus hijos.

Hoy nos preguntamos: ¿cómo hacerlo? ¿Cómo reconstruir lo perdido? ¿Qué está haciendo el gobierno para apoyar la reconstrucción de la vivienda?

El órgano encargado de proveer y facilitar a los trabajadores mexicanos créditos para la vivienda es el Infonavit. Esto significa que el trabajador no recibe nada de manera gratuita, por el contrario, él y su empleador previamente al otorgamiento de un crédito han aportado sendas cantidades al gobierno para crear la subcuenta de vivienda de cada trabajador comúnmente utilizada como enganche. Así, el trabajador se obligará por un par de décadas al menos al pago de su vivienda y a los intereses que ello genere mediante descuentos en su salario.

Pareciera que es un mecanismo un tanto más amigable que el de cualquier institución bancaria, que por supuesto no tiene una subcuenta de vivienda propiedad del trabajador en sus arcas, pero yendo al fondo del asunto, hay mucho que hacer.

Resulta que la Ley del Infonavit otorga a su Consejo de Administración la facultad para que de manera discrecional elabore políticas y reglas para el otorgamiento de créditos, es decir, no es nuestro Poder Legislativo quien ha definido el tan conocido Sistema de Puntaje.

No, son personalidades como José Antonio Meade Kuribreña, Ildefonso Guajardo Villarreal, Luis Enrique Miranda Nava, Jesús Alfonso Navarrete Prida y Juan Carlos Lastiri Quirós, actuales miembros propietarios del citado Consejo, quienes avalan dicho sistema.

El sistema de puntaje indica que para que un trabajador sea sujeto de un crédito debe reunir al menos 116 puntos.

Los primeros puntos se otorgan con base en una tabla de relación “edad–salario” del trabajador, un puntaje de 56 lo puede obtener cualquier trabajador con más de 18 años de edad y un ingreso de al menos un salario mínimo.

El segundo criterio es la cotización continua, basta con cotizar de manera ininterrumpida por un periodo de un año para obtener 16 puntos más, pero si se labora más de eso se obtienen 23 puntos.

El tercer criterio es el salario mensual integrado de cada trabajador, dentro del saldo de la subcuenta de vivienda de la cuenta individual del sistema de ahorro para el retiro de donde se podría obtener el resto de los puntos necesarios para el otorgamiento del crédito. Aquí las matemáticas se complican porque significa que el trabajador ya tuvo que estar cotizando previamente con un salario interesante para cubrir este requisito.

Lo alarmante de este sistema de puntos no es únicamente la facultad discrecional del Consejo de Administración del Instituto, sino también que los trabajadores somos calificados o más bien descalificados para obtener un crédito para la vivienda, aun cuando el Artículo 123 de nuestra Constitución otorga este beneficio de manera general y sin discriminación.

Apenas el pasado 5 de abril del 2017 las reglas para el Otorgamiento de Créditos a los Trabajadores Derechohabientes del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores fueron modificadas y dichas novedades se publicaron en el Diario Oficial de la Federación.

No es suficiente.

Hoy es urgente que el Consejo de Administración del Infonavit se ponga a trabajar en crear nuevas reglas que no discriminen a nadie, que no alejen a ningún trabajador de su meta y derecho de obtener una vivienda digna, pero más que eso, de apoyar a que quienes perdieron su vivienda en el trágico suceso del pasado 19 de septiembre se reconstruyan.

| El Economista | Actores del Mercado | Autor: Cindy Jiménez |
Nota Publicada: 2017-10-31

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